ZIPRASIDONA - Precauciones y advertencias

No se evaluó la seguridad y eficacia de la inyección intramuscular de ziprasidona en niños menores de 18 años de edad. Se recomienda no administrarla por vía intramuscular a pacientes mayores de 65 años y aquellos con insuficiencia o falla renal; por el contrario, no es necesario realizar ajustes de dosis cuando la vía de administración es la oral. En caso de pacientes con insuficiencia hepática leve a moderada, se deben considerar dosis menores, independientemente de la vía de administración utilizada. Si durante el tratamiento los pacientes sufren síndrome neuroléptico maligno, se recomienda interrumpir de forma inmediata el tratamiento. Los trastornos electrolíticos, tales como la hipopotasemia y la hipomagnesemia aumentan el riesgo de arritmias malignas y deben ser corregidos antes de comenzar el tratamiento. Se recomienda precaución al tratar pacientes con antecedentes de convulsiones. Los datos de seguridad preclínica no revelan un riesgo especial para los seres humanos basados en los estudios convencionales de farmacología de seguridad, genotoxicidad y potencial carcinogénico. En estudios reproductivos en ratas y conejos, la ziprasidona no ha demostrado evidencia de teratogenicidad. Se observaron efectos adversos sobre la fertilidad y un número mayor de crías muertas al nacer, menor peso de las crías y desarrollo funcional tardío a dosis que causaban toxicidad materna tales como sedación y menor aumento de peso corporal. No se recomienda la administración durante el embarazo a menos que el beneficio esperado para la madre sea mayor que el riesgo potencial para el feto. Se desconoce, hasta el momento, si la ziprasidona es excretada a la leche materna, por lo que se aconseja no administrar ziprasidona durante la lactancia.