DIFENILHIDANTOíNA - Propiedades

La difenilhidantoína (fenitoína) ejerce un efecto estabilizador sobre las membranas excitables de diversas células, incluso neuronas y miocitos cardíacos. Puede reducir los flujos de reposo del Na+ así como las corrientes de éste que fluyen durante los potenciales de acción o la despolarización inducida químicamente. La capacidad de la fenitoína para reducir la duración de las posdescargas y limitar la propagación de la crisis es más pronunciada que su efecto sobre el umbral de estimulación; o sea que puede prevenir la diseminación del foco más que abolir su descarga convulsiva. Las características farmacocinéticas de la fenitoína están afectadas por su limitada solubilidad en agua y por la eliminación dependiente de la dosis. La absorción luego de la administración oral es lenta, variable y en ocasiones incompleta. Se han detectado diferencias significativas en la biodisponibilidad de los distintos preparados farmacéuticos orales. Las concentraciones plasmáticas máximas, luego de una dosis, pueden ocurrir entre las 3 y 12 horas. La absorción lenta durante la medicación crónica reduce las fluctuaciones entre dosis. La fenitoína se une a las proteínas, en especial la albúmina, en 90%. La concentración en LCR es similar a la plasmática; 95% de la fenitoína se metaboliza en el retículo endoplasmático liso hepático, y el metabolito más abundante es inactivo. Cuando las concentraciones plasmáticas son inferiores a 10mg/ml la eliminación sigue un ritmo exponencial (primer orden) y la vida media varía entre 6 y 24 horas. Si las concentraciones son más elevadas, la eliminación depende de la dosis y la vida media plasmática se alarga (60 horas), debido tal vez a que la reacción de hidroxilación se aproxima a la saturación. En un mínimo porcentual de individuos se ha detectado una limitación genéticamente determinada de la capacidad de metabolización de la fenitoína.