Prospecto CELESTONE ORAL - SCHERING

Composición
Cada tableta contiene: betametasona (derivado sintético de la prednisolona) 0,5mg. Ingredientes inactivos: almidón de maíz comestible, gelatina polvo tipo A NF, lactosa monohidratada NF, estearato de magnesio NF, color FD&C azul. Cada ml de la solución gota oral contiene: betametasona 0,5mg. Ingredientes inactivos: propilenglicol USP, solución de sorbitol USP, sacarosa, edetato disódico, ácido cítrico anhidro, fosfato de sodio dibásico anhidro, benzoato de sodio NF, sabor crema de chocolate, sabor concentrado de naranja natural y agua purificada. Cada 5ml de jarabe contiene: betametasona 0,6mg. Ingredientes inactivos: propilenglicol USP, benzoato de sodio NF, cloruro de sodio, solución de sorbitol USP, azúcar granulada estándar, alcohol USP, ácido cítrico anhidro USP, color FD&C rojo N° 40, color FD&C amarillo N° 6, sabor artificial cereza, sabor natural naranja terperado, agua purificada USP.
Propiedades
Mientras que los efectos fisiológicos, farmacológicos y clínicos de los corticosteroides son bien conocidos, su exacto mecanismo de acción no es del todo conocido. Las acciones predominantes de los corticosteroides, naturales y sintéticos, determinan su clasificación en glucocorticoides y/o mineralocorticoides. En dosis farmacológicas, los glucocorticoides naturales (cortisona, hidrocortisona) y sus análogos sintético, como la betametasona, son utilizados principalmente por sus efectos antiinflamatorios y/o inmunosupresores. La betametasona no tiene actividad mineralocorticoide clínicamente significativa; por tal motivo, es inadecuada como único agente en el tratamiento de condiciones, en donde la insuficiencia adrenal pueda estar presente. Los análogos adrenocortical sintéticos, incluyendo la betametasona, son absorbidos y tienen efectividad cuando se administran por vía oral. Los niveles en sangre son mensurables a los 20 minutos después de la administración oral. Las concentraciones plasmáticas pico se alcanzan a las 2 horas después de la administración oral y posteriormente decrecen gradualmente alrededor de las 24 horas. El tiempo de media vida de la betametasona en sangre después de una dosis oral única varía entre 180 a 220 minutos, a más de 300 minutos. Los glucocorticoides naturales y sintéticos, incluyendo la betametasona, son metabolizados por el hígado. En pacientes con enfermedad hepática, la depuración de la betametasona fue más baja que en sujetos normales. Parece que la efectividad biológica de los niveles de corticosteroides se relaciona más al corticosteroide no unido que a la concentración total de corticosteroide. No ha sido demostrada una relación específica entre los niveles sanguíneos de corticosteroides (total o el no unido) y los efectos terapéuticos, ya que los efectos farmacodinámicos de los corticosteroides generalmente persisten más allá del período en que persisten niveles plasmáticos medibles. Mientras que la media vida de la betametasona es ≥300 minutos, la media vida biológica es de 36 a 54 horas. Con excepción de la terapia de sustitución, la seguridad y efectividad de dosis de corticosteroides ha sido determinada en trabajos clínicos empíricos.
Indicaciones
CELESTONE (tabletas, solución gota oral o jarabe) está indicado en el manejo de aquellas enfermedades que se conoce responden a la terapia corticosteroidea, como son: trastornos endocrinos, muscoloesqueléticos, colágeno, dermatológico, alérgico, oftálmico, respiratorio, hematológico, neoplásico o aquellos cuadros clínicos que respondan a este tipo de terapia. La terapia hormonal corticosteroidea es un adyuvante de la terapia convencional. Enfermedades endocrinas: insuficiencia corticosuprarrenal primaria y secundaria (junto con mineralocorticoides, si es necesario), hiperplasia adrenal congénita, tiroiditis no supurativa e hipercalcemia asociada con cáncer. Osteomusculares: como tratamiento adyuvante para administración a corto plazo (para conducir al paciente con un episodio agudo o una exacerbación) en artritis psoriásica, artritis reumatoidea (ciertos casos pueden requerir tratamiento de mantenimiento a dosis bajas), espondilitis anquilosante, bursitis aguda y subaguda, tenosinovitis aguda no específica, artritis gotosa, fiebre reumática aguda y sinovitis. Enfermedad del colágeno: durante una exacerbación o como terapia de mantenimiento en casos seleccionados de lupus eritematoso sistémico, carditis reumática aguda, escleroderma y dermatomiositis. Dermatológicas: pénfigo, dermatitis herpetiforme bullosa, eritema grave multiforme (síndrome de Stevens-Johnson); dermatitis exfoliativa, micosis fungoide, psoriasis grave, eccema alérgico (dermatitis crónica) y urticaria. Estados alérgicos: para controlar las afecciones alérgicas graves o incapacitantes, que no responden a tratamiento convencional, como: rinitis alérgica estacional o perenne, pólipos nasales, asma bronquial (incluyendo status asmático), dermatitis de contacto, dermatitis atópica (neurodermatitis), reacciones medicamentosas y enfermedad del suero. Enfermedades oftálmicas: severos procesos alérgicos o inflamatorios agudos y crónicos que afectan los ojos y sus estructuras, como conjuntivitis alérgica, queratitis, úlceras alérgicas corneanas marginales, herpes zoster oftálmico, iritis, iridociclitis, coriorretinitis, inflamación del segmento anterior, uveitis y coroiditis posterior difusa, neuritis óptica y oftlamía simpática, retinitis central y neuritis retrobulbar. Enfermedades respiratorias: sarcoidosis sintomática; síndrome de Loeffler no manejable de otra manera, beriliosis, tuberculosis pulmonar fulminante o diseminada, cuando se acompaña en forma coadyuvante con quimioterapia antituberculosa apropiada, enfisema pulmonar y fibrosis pulmonar. Enfermedades hematológicas: trombocitopenia idiopática y secundaria en adultos, anemia hemolítica adquirida (autoinmune), eritroblastopenia (anemia-contaje sanguíneo rojo) y anemia hipoplásica (eritroide) congénita, reacciones por transfusión. Enfermedades neoplásicas: como tratamiento paliativo en esquemas terapéuticos de leucemias y linfomas en adultos y leucemia aguda en niños. Estados edematosos: para inducir diúresis o remisión de la proteinuria en síndrome nefrótico, sin uremia, de tipo ideopático o debido a lupus eritematoso; angioedema. Misceláneos: meningitis tuberculosis con bloqueo subaracnoideo o para impedir el bloqueo cuando se acompaña concomitantemente con adecuado tratamiento antituberculoso, en colitis ulcerativa, en parálisis facial de Bell.
Dosificación
Los requerimientos de dosificación son variados y deben ser individualizados en base a la enfermedad específica, su severidad y la respuesta del paciente. La dosis inicial de CELESTONE podrá variar (CELESTONE tableta y gotas orales entre 0.25 a 8mg al día; CELESTONE jarabe entre 0.6 a 7.2mg al día), dependiendo de la enfermedad específica. En situaciones de menor severidad, generalmente serán satisfactorias dosis bajas; mientras que en ciertos pacientes puede ser necesario recurrir a dosis mayores. La dosis inicial debe mantenerse o ajustarse hasta observar una respuesta satisfactoria al tratamiento. Si después de un período razonable no ocurriese una respuesta clínica satisfactoria, la medicación deberá suspenderse y el paciente debe ser transferido a otro tratamiento apropiado. La dosificación pediátrica inicial usual varía entre 17.5 y 250mg (microgramos) (0.017 a 0.25mg/kg/día o entre 0.5mg a 7.5mg por metro cuadrado de superficie corporal, diario). La dosificación para lactantes y niños debe hacerse según las mismas consideraciones que para el adulto, más que a los estrictamente señalados criterios de edad, superficie corporal o peso del paciente. Cuando se observa una respuesta favorable, debe determinarse la dosis apropiada de mantenimiento, reduciendo la dosificación inicial en cantidades pequeñas y a intervalos apropiados hasta alcanzar la menor dosis que mantenga una respuesta clínica adecuada. Si se presenta un período de remisión espontáneo en una condición crónica, el tratamiento debe ser discontinuado. La exposición del paciente a situaciones causantes de estrés, no relacionadas con la enfermedad bajo tratamiento, puede requerir un aumento en la dosificación. Si el fármaco se va a suspender después de un período de tratamiento prolongado, la dosis debe reducirse gradualmente. Recomendaciones posológicas para varias patologías: artritis reumatoidea y otros trastornos reumáticos: se sugiere una dosis inicial de 1 a 2.5mg, hasta lograr una respuesta satisfactoria, generalmente a los tres o cuatro días o durante un período de hasta siete días. Aunque generalmente no se necesitan dosis mayores, puede recurrirse a ellas para lograr la respuesta inicial deseada. Si no se obtiene respuesta dentro de los siete días, debe revisarse el diagnóstico. Al obtenerse una respuesta favorable, la dosis debe reducirse en 0.25mg cada dos a tres días hasta determinarse la dosis de mantenimiento apropiada, normalmente de 0.5 a 1.5mg diario. En el tratamiento de ataques agudos de gota, el tratamiento debe continuarse solamente durante unos pocos días después que desaparezcan los síntomas. La terapia corticosteroidea en pacientes con artritis reumatoide no excluye la necesidad de medidas de soporte cuando éstas estén indicadas. Fiebre reumática aguda: la dosis diaria inicial es de 6 a 8mg. Cuando se logra el control adecuado, la dosis diaria total se reduce 0.25 a 0.5mg diariamente hasta alcanzar un nivel de mantenimiento satisfactorio. El tratamiento se mantiene a este nivel durante cuatro a ocho semanas o más. Una vez que se suspende el tratamiento, éste debe restituirse si ocurre reactivación de la enfermedad. Bursitis: inicialmente se recomienda administrar 1 a 2.5mg diariamente en dosis divididas. Normalmente se observa una respuesta clínica satisfactoria en dos o tres días, después de lo cual la dosis se reduce gradualmente durante los siguientes días y posteriormente se suspende. Ordinariamente, sólo se necesita un curso relativamente corto de tratamiento. Cuando ocurre recurrencia, está indicado instituir un segundo curso de tratamiento. Estado asmático: puede ser necesario administrar de 3.5 a 4.5mg diariamente durante uno o dos días para combatir el ataque. Posteriormente, la dosis puede ser reducida en 0.25 a 0.5mg, en días alternos, hasta alcanzarse el nivel de mantenimiento o suspender el tratamiento. Asma refractaria crónica: normalmente se comienza administrando 3,5mg por día (algunas veces puede necesitarse una dosis mayor), hasta obtener una respuesta satisfactoria o durante un período arbitrario de siete días. Posteriormente, la dosis se reduce en 0.25 a 0.5mg por día, hasta llegar a un nivel de mantenimiento satisfactorio. Enfisema o fibrosis pulmonar: el tratamiento comienza normalmente con 2 a 3.5mg diarios, en dosis divididas, durante varios días, hasta observarse una mejoría satisfactoria. La dosis diaria se reduce, entonces, en 0,5mg dos o tres días, hasta lograr un nivel de mantenimiento satisfactorio, generalmente entre 1 y 2.5mg. Fiebre del heno (polenosis) refractaria: el tratamiento debe dirigirse hacia el alivio sintomático adecuado durante la estación de mayor concentración de polen. En el primer día deben administrarse 1.2 a 2.5mg, en dosis divididas, y luego la dosis diaria total debe disminuirse en 0.5mg por día hasta que los síntomas desaparezcan. A continuación, la dosificación debe ajustarse y mantenerse a éste nivel de ajuste durante la mayor intensidad de polen de la estación (ordinariamente no más de 10 a 14 días) y suspenderse posteriormente. Lupus eritematoso diseminado: un tratamiento inicial adecuado es de 1 a 1.5mg, administrado tres veces al día, durante varios días; aunque a veces se necesitan dosis mayores para obtener una respuesta satisfactoria. Posteriormente, la dosis se reduce gradualmente hasta determinarse una dosificación adecuada para el mantenimiento (normalmente de 1.5 a 3mg por día). Afecciones dermatológicas: la dosis inicial varía de 2.5 a 4.5mg por día, hasta lograr un control satisfactorio, después de lo cual, las dosis diarias se reducen en 0.25 a 0.5mg, cada dos o tres días, hasta que se logre una dosificación de mantenimiento satisfactoria. En trastornos autolimitantes y a corto plazo, el tratamiento normalmente puede suspenderse sin recurrencia después de que el proceso se ha mantenido bajo control durante varios días. En el caso de afecciones que necesiten períodos prolongados de tratamiento, los programas posológicos varían. Los médicos deben ser aconsejados a consultar la literatura médica actual para mayores detalles sobre programas de tratamiento en estos desórdenes. Enfermedad ocular inflamatoria (del segmento posterior): el tratamiento inicial es de 2.5 a 4.5mg diarios, en dosis divididas, hasta obtenerse un control satisfactorio, o durante un período arbitrario de siete días, el que sea más corto. La dosis se reduce, entonces, a 0,5mg diario hasta alcanzar un nivel de mantenimiento para los trastornos crónicos que necesiten tratamiento continuo. En condiciones agudas u ordinariamente autolimitantes, el tratamiento se suspende después de un intervalo apropiado. Síndrome adrenogenital: la administración debe individualizarse y ajustarse para mantener una concentración urinaria de 17-cetosteroides dentro de los límites normales, siendo generalmente eficaz una dosificación de 1 a 1.5mg diario, en dosis divididas. Dosificación una vez al día: para conveniencia del paciente y para asegurar un mejor cumplimiento, la dosis diaria total de mantenimiento puede administrarse en la mañana, una vez al día. Tratamiento en días alternos: este corticosteroide no se recomienda para la administración en días alternos porque la betametasona tiene una vida media prolongada (36 a 54 horas) asociada con efectos depresores del eje HPS. Si se necesita la administración oral a largo plazo para el tratamiento de enfermedades, se debe considerar un régimen de administración en días alternos con un adrenocorticosteroide de acción intermedia (como prednisona, prednisolona o metilprednisolona).
Contraindicaciones
CELESTONE está contraindicado en enfermos con infecciones sistémicas micóticas o quienes presenten reacciones de hipersensibilidad a la betametasona o a otros corticosteroides, o a cualquier componente de celestone tableta, gota oral o jarabe.
Reacciones adversas
Las reacciones adversas son iguales a las ya comunicadas con otros corticosteroides y se relacionan con la dosis y duración del tratamiento. Usualmente, estas reacciones pueden ser revertidas o minimizadas al reducir la dosis; esto último es generalmente preferible al retiro de la droga. Trastornos de líquidos y electrólitos: retención de sodio, pérdida de potasio, alcalosis hipocalémica, retención de líquidos, insuficiencia cardíaca congestiva en pacientes susceptibles e hipertensión. Trastornos osteomusculares: debilidad muscular, miopatía, pérdida de masa muscular, agravación de los síntomas de miastenia en miastenia gravis, osteoporosis, fracturas por compresión vertebral, necrosis aséptica de la cabeza del fémur y humero, fracturas patológicas de huesos largos, ruptura de tendones. Gastrointestinales: úlcera péptica con posibilidad de perforación subsiguiente y hemorragia, pancreatitis, distensión abdominal, esofagitis ulcerativa e hipo. Dermatológicas: trastornos de cicatrización, atrofia cutánea, fragilidad cutánea, petequias y equímosis, eritema facial, aumento de sudación, supresión de las reacciones a las pruebas cutáneas; reacciones tales como dermatitis alérgica, urticaria, edema angioneurótico. Neurológicas. convulsiones, aumento de la presión intracraneana con papiledema (pseudo tumor cerebral), generalmente después del tratamiento, vértigo, cefalea. Endocrinas: irregularidades menstruales, desarrollo de estado cushingoide, supresión del crecimiento intrauterino fetal o en la niñez, falta de respuesta secundaria de la corteza suprarrenal o de la pituitaria; particularmente durante los tiempos de estrés, como podrían ser los casos de traumas, cirugía o enfermedad, reducción de la tolerancia a carbohidratos, manifestaciones de diabetes mellitus latente, aumento de la necesidad de insulina o de agentes hipoglucemiantes orales en los pacientes diabéticos. Oftálmicas: cataratas subcapsular posterior, aumento de la presión intraocular, glaucoma, exoftalmos. Metabólicas: equilibrio negativo del nitrógeno debido a catabolismo proteico, lipomatosis; incluyendo lipomatosis mediastinal y epidural, la cuales pueden causar complicaciones neurológicas, ganancia de peso. Psiquiátricas: euforia, cambios del humor, depresión severa a manifestaciones francamente psicóticas, cambios de la personalidad, irritabilidad e insomnio. Otras: reacciones anafilactoides o de hipersensibilidad y reacciones hipotensoras o similares al choque.
Precauciones
El ajuste de la dosis puede ser requerido con la remisión o exacerbación de la enfermedad, la respuesta individual del paciente a la terapia y al estrés emocional o físico; como infecciones severas, cirugía o traumas. El monitoreo puede ser necesario hasta un año después de haber finalizado la terapia corticosteroidea a largo plazo o altas dosis. Los esteroides pueden enmascarar algunos signos de infección, y nuevas infecciones pueden aparecer durante su uso. Cuando los esteroides son utilizados decrece la resistencia y puede ocurrir incapacidad para localizar las infecciones. El uso prolongado de los corticosteroides puede producir catarata subcapsular posterior (especialmente en niños), glaucoma; con posible daño del nervio óptico, y puede empeorar infecciones oculares secundarias debidas a hongos o virus. Dosis elevadas y prolongadas de corticosteroides pueden causar elevación de la presión arterial, retención de sodio y agua, y aumento en la excreción de potasio. Estos efectos son menos probables que ocurran con los derivados sintéticos, excepto cuando se empleen a dosis elevadas. Se puede considerar la restricción dietética de sal y el suplemento de potasio. Todos los corticosteroides incrementan la excreción de calcio. Durante la terapia con corticosteroides, los pacientes no deberían ser vacunados contra la viruela. Otros procedimientos de inmunización no deberían ser realizados en pacientes bajo terapia con corticosteroides, especialmente a altas dosis, a causa del posible riesgo de complicaciones neurológicas y el retardo de la respuesta de anticuerpo. Sin embargo, los procedimientos de inmunización pueden ser llevados a cabo en pacientes que están recibiendo corticosteroides como terapia de reemplazo, por ej. enfermedad de Addison. Los pacientes que utilizan dosis de corticosteroides para inmunosupresión deberían ser advertidos en evitar exposición a varicela o sarampión, y si se exponen, deben buscar consejo médica. Esto es particularmente importante en niños. El tratamiento con corticosteroides en pacientes con tuberculosis activa debería ser restringido a los casos de tuberculosis fulminante o diseminada, en donde el corticosteroide se usa para el manejo junto a un régimen antituberculoso apropiado. Si los corticosteroides están indicados en pacientes con tuberculosis latente o con reactividad a la tuberculina, es necesario observarlos estrechamente, ya que puede ocurrir reactivación de la enfermedad. Durante el tratamiento prolongado con corticosteroides, los pacientes deberían recibir quimioprofilaxis. Si se utiliza rifampicina dentro de un programa de quimioprofilaxis, se debe tener en cuenta su efecto estimulante sobre la depuración metabólica hepática de los corticosteroides, por lo que puede ser necesario ajustar la dosis de corticosteroides. La dosis más baja posible de corticosteroides debería ser usada para controlar la condición bajo tratamiento; cuando la reducción de la dosis sea posible, ésta debería ser gradual. La insuficiencia adrenocortical secundaria inducida por droga podría resultar de una rápida retirada del corticosteroide, esto puede ser minimizado al reducir gradualmente la dosis. Esta insuficiencia relativa puede persistir por meses después de discontinuar la terapia, por tal motivo, si ocurre una situación de estrés, la terapia corticosteroide debería ser restaurada. Si el paciente está recibiendo terapia corticosteroide, la dosis puede ser incrementada. Debido a que la secreción de mineralocorticoides puede ser alterada, se debería administrar concomitantemente sodio y/o mineralocorticoides. Los efectos de los corticosteroides son acentuados en pacientes con cuadros de hipotiroidismo o en cirrosis hepática. El corticosteroide debe utilizarse con precaución en pacientes con herpes simple ocular, a causa de la posibilidad de perforación corneal. Puede aparecer perturbación psíquica con la terapia corticosteroide. Los corticosteroides pueden agravar la inestabilidad emocional o tendencias psicóticas. Los corticosteroides deberían ser usados con precaución en: colitis ulcerativa no específica; de existir la posibilidad de perforación, absceso u otra infección piógena, diverticulitis, anastomosis intestinal reciente, úlcera péptica activa o latente, insuficiencia renal, hipertensión, osteoporosis y miastenia gravis. Debido a que las complicaciones del tratamiento con glucocorticoides son dependientes de la dosis, cantidad y duración del tratamiento, se debe tomar una decisión, sobre la base del riesgo/beneficio para cada paciente. Ya que la administración de corticosteroides puede alterar el crecimiento e inhibir la producción endógena de corticosteroides en infantes y niños, se debería hacer un seguimiento cuidadoso en relación al crecimiento y desarrollo de los pacientes que reciben terapia prolongada. Los corticosteroides pueden alterar la movilidad y número de espermatozoides en algunos pacientes. Uso durante el embarazo y la lactancia: debido a que no se han efectuados estudios controlados de reproducción humana con corticosteroides, el uso de estas drogas durante el embarazo, la lactancia o mujeres en edad fértil que requieran corticosteroides, se debe decidir en base a los beneficios y riesgos potenciales para la madre y feto o el infante. Los infantes nacidos de madres que han recibido dosis sustanciales de corticosteroides durante el embarazo, deberían ser observados cuidadosamente en la búsqueda de signos de hipoadrenalismo. Debido al cruce de la barrera placentaria, los recién nacidos de madres que han recibido terapia corticosteroides durante el embarazo, deberían ser examinados debido a la muy rara posibilidad de presentar catarata congénita. Las mujeres que han recibido corticosteroides durante el embarazo deberían ser monitorizadas durante y después del parto, en la búsqueda de insuficiencia adrenal a causa del estrés asociado con el parto.
Interacciones
El uso simultáneo con fenobarbital, difenilhidantoina, rifampicina o efedrina puede incrementar el metabolismo de los corticosteroides, disminuyendo así su acción terapéutica. La asociación de corticosteroides con estrógenos podría incrementar los efectos del corticosteroide. El uso simultáneo de corticosteroides con diuréticos que aumentan la eliminación de potasio puede conducir a hipopotasemia. El uso simultáneo con glucósidos cardíacos puede aumentar la inducción de arritmias o toxicidad digitálica asociada a hipopotasemia. Los corticosteroides pueden incrementar la depleción de potasio causada por anfotericina B. En todos los casos anteriores, deberán controlarse estrictamente los electrólitos en suero, haciendo especial hincapié en los niveles de potasio, los cuales deben ser monitorizados estrechamente. La asociación de corticosteroides con anticoagulantes del tipo cumarina puede aumentar o disminuir los efectos anticoagulantes, requiriendo reajustes en la dosis. El uso combinado de drogas antiinflamatorias no hormonales o alcohol con corticosteroides puede aumentar la incidencia o gravedad de úlceras gastrointestinales. Los corticosteroides pueden reducir las concentraciones de salicilato en sangre. El ácido acetilsalicílico deberá utilizarse con cuidado juntamente con los corticosteroides en caso de hipoprotrombinemia. En pacientes diabéticos el uso de corticosteroides deberá alertar a eventual reajuste de la medicación antidiabética. El uso simultáneo de corticosteroides con somatotropina puede inhibir la respuesta a la somatotropina. Dosis de betametasona en exceso; entre 300 a 450 microgramos (0.3 a 0.45mg) por metro cuadrado de superficie corporal, diariamente, debería ser evitadas durante la administración de somatotropina. Interacciones en pruebas de laboratorio: los corticosteroides pueden alterar los resultados de la prueba del nitroazul de tetrazolio para infecciones bacterianas y producir falsos resultados negativos.
Conservación
Almacenar entre 2°C y 30°C. Proteger de la luz.
Sobredosificación
Síntomas: la sobredosis aguda con glucocorticoides, incluyendo betametasona, no se espera que conduzca a una situación que arriesgue la vida del paciente. Excepto a una dosis extrema, pocos días de dosis excesiva con glucocorticoides no es probable que produzcan resultados deletéreos en ausencia de contraindicaciones específicas, como: diábetes mellitus, glaucoma, úlcera péptica activa o en pacientes bajo terapia con digitálicos, anticoagulantes tipo coumarinicos o diuréticos depletores de potasio. Tratamiento: de ocurrir un evento de sobredosis, se aconseja consultar a un centro especializado de toxicología. Considere las medidas estándares para retirar la droga no absorbida; por ej. lavado gástrico. Por otra parte, complicaciones que resulten de efectos metabólicos o de efectos deletéreos de las enfermedades de base o concomitantes o el resultado de interacción de drogas, deberían ser manejados como sea apropiado.
Presentación
Envase con 30 tabletas de 0,5mg E.F.11.217. Frasco con 15ml de solución gotas oral con 0,5mg/ml E.F.12.002. Frasco con 120ml de jarabe con 0,6mg/5ml E.F.20.851.
Nota
Para mayor información, consultar al Dpto. Médico. Tel.: (0212) 238.08.33.

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